Hablemos de salud

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- Enrique (Santander)

La inmunoterapia con vacunas alérgicas se presenta hoy en día como el único tratamiento disponible capaz de modificar el curso natural de la enfermedad alérgica.

 

Se trata del procedimiento médico consistente en la administración repetitiva y gradual de una sustancia alérgica a un paciente sensibilizado a ella, en cantidades crecientes y con la intención de lograr su tolerancia. Este proceso lleva a la reducción o eliminación de los síntomas que se presentan después de la exposición al alergeno. La inmunoterapia se viene utilizando con éxito desde los años 50 en el tratamiento de enfermedades alérgicas.

 

La inmunoterapia está indicada para aquellos casos de alergias continuadas en el tiempo y que no han respondido bien a los medicamentos de control, cuando las otras opciones de tratamiento disponibles no pueden ser tolerados por el paciente o  cuando las reacciones son ocasionadas por alergenos difíciles de evitar. La inmunoterapia es admitida para el tratamiento de alergias producidas por venenos, pólenes, ácaros, epitelios de animales y hongos

 

En la actualidad existen diversas formas de administración: extractos inyectados, extractos ingeridos, gotas sub-linguales, gotas conjuntivales, y en forma de sprays nasales. Sin embargo, el método más efectivo son las inyecciones sub-cutáneas. Aunque este método resulta algo molesto para el paciente, tanto por la frecuencia de administración, como por el hecho de que ha de ser administrado en un centro médico con un tiempo de espera posterior como medida cautelar a una reacción grave; los demás métodos no han sido tan efectivos, e incluso algunos están aún en períodos de prueba.

 

La inmunoterapia siempre ha de ser prescrita por un médico especialista tras la realización una historia alergológica amplia que determinará la idoneidad de su aplicación así como los extractos alergénicos que han de administrarse en concentraciones variables. Habitualmente es una mezcla de los alergenos más relevantes en la inducción de la reacción alérgica de ésa persona. Requiere además controles posteriores de carácter semestral.

 

La inmunoterapia es administrada durante el periodo de iniciación, mediante inyecciones que pueden ser diarias, semanales o bisemanales. Una vez alcanzada la dosis óptima de mantenimiento, estas inyecciones se administrarán en intervalos de 30 a 60 días durante un periodo de tres a cinco años.

 

El principal efecto secundario del tratamiento con vacunas inyectadas es la posibilidad de reacciones. Es frecuente que muchos de los pacientes desarrollen inmediatamente después un hinchazón local o picor. Generalmente estas reacciones se controlan muy bien con antihistamínicos, y aplicación de hielo.

 

Sin embargo, se pueden dar también una serie de reacciones más graves, que en los casos más severos pueden llegar incluso a producir la muerte. Por ello se establece un tiempo obligatorio de espera de mínimo de treinta minutos en el centro médico tras la administración de la vacuna como medida de prevención ante una posible reacción más severa o choque anafiláctico

 

El Centro de Asma y Alergia del Dr. Subiza de Madrid señala que los síntomas de una reacción sistémica pueden incluir estornudos, descarga nasal acuosa, urticaria, hinchazón general, picor en los ojos, hinchazón de la garganta con dificultad para tragar ó respirar, silbidos en el pecho, mareos o pérdida del estado de conciencia. Cuando las reacciones son más severas, incluyen además hipotensión grave y baja del oxígeno sanguíneo y el cierre de la laringe.

 

Las inyecciones de los extractos alergénicos se aplican en concentraciones variables. Habitualmente es una mezcla de los alergenos más relevantes en la inducción de la reacción alérgica de ésa persona.

- Alvaro Santana (Valencia)

Es cierto. La descongelación de alimentos no debe hacerse jamás sobre una fuente de calor directa como pueda ser el sol, un radiador o un chorro de agua caliente porque se desvirtúa su sabor y sus propiedades nutricionales. Lo ideal es hacerlo dentro del frigorífico evitando si es posible su descongelación a temperatura ambiente porque favorece la proliferación bacteriana. Tampoco se debe volver a congelar un producto que ya ha sido descongelado.

 

- Miguel (Almuñecar. Granada)

Efectivamente, el uso de bastoncillos de algodón está desaconsejado para la limpieza de oidos. Con ellos lo que hacemos es empujar el cerumen hacia dentro del oído dando lugar a los molestos tapones. Además al manipularlo podemos ocasionar irritaciones o infecciones del conducto auditivo. La manera correcta de limpiar nuestros oídos es hacerlo durante la higiene diaria con  agua que secaremos luego con una toalla.

La cera que se forma en nuestro oído es un mecanismo de defensa. Se produce por la secreción de las glándulas sebáceas y sudoríparas del oído. Además la cera también lubrica el canal auditivo, y transporta fuera del oído el polvo, suciedad y células muertas de dentro de él.

Cuando su acumulación da lugar a los molestos tapones estos deben ser extraídos por personal sanitario para evitar complicaciones. A veces la aplicación de unas gotas es suficiente para su disolución y otras requiere realizar un sencillo procedimiento denominado otoscopia.

- Macarena (Toledo)

En zumo o en preparados son eficaces para prevenir las infecciones urinarias, pero se analiza su papel en el tratamiento

El saber popular ha empleado los arándanos durante décadas para la prevención, e incluso el tratamiento, de las infecciones del tracto urinario. Por este motivo, en los últimos años, el arándano rojo ("Vaccinium macrocarpon") es objeto de diversas investigaciones. Se analiza tanto su riqueza antioxidante como su papel preventivo ante las infecciones.

Los arándanos rojos, en sus distintas presentaciones -jugo, comprimidos o cápsulas-, ejercen una acción antiséptica y antibiótica sobre los gérmenes causantes de las infecciones urinarias. En especial, actúan sobre la "Escherichia coli", tal como revelan los estudios realizados hasta la fecha. Las mujeres son uno de los sectores más propensos a sufrir infecciones de orina. Entre ellas, destacan la cistitis, una infección localizada en la vejiga, y ciertas infecciones frecuentes durante el embarazo.

¿Jugo, cápsulas o pastillas?

Estos frutos contienen una sustancia que puede ayudar a prevenir las infecciones del tracto urinario e impide que las bacterias se peguen en las paredes de la vejiga. A partir de esta hipótesis, muchas investigaciones tratan de confirmar su papel en la prevención y el tratamiento de las distintas infecciones que se localizan en la vejiga (cistitis), en el parénquima renal (pielonefritis) o en la próstata (prostatitis aguda o crónica bacteriana).

 

"La acción profiláctica del jugo de arándanos es más efectiva en mujeres con infecciones urinarias recurrentes"

La acción profiláctica es más efectiva en mujeres con infecciones urinarias recurrentes. Sin embargo, la evidencia no es concluyente para hombres y mujeres mayores, ni para niños. Los estudios seleccionados no emplearon cantidades normalizadas de componentes activos del arándano, los antocianos. Por este motivo, no está clara la dosis óptima y se desconoce si es más eficaz tomarlo en forma de zumo, extracto, comprimidos o cápsulas. Ésta es una de las lagunas pendientes de resolver en investigaciones posteriores.

Prevención sí, tratamiento no

No se encuentran evidencias suficientes sobre los efectos del jugo de arándano o de otros productos derivados en el tratamiento de las infecciones urinarias. Por tanto, sólo queda demostrada su utilidad en la prevención, en particular, en mujeres con infecciones urinarias recurrentes.

Un dato destacable es el gran número de personas (hasta un 55%) que abandonan el consumo de zumo de arándanos. Un hecho que se explica por la falta de costumbre a su sabor, fuerte y con un toque amargo. Algunos efectos adversos, como la intolerancia gastrointestinal y un aumento de peso a causa de los azúcares añadidos, provocan que se deje de consumir. Además, puede alterar el efecto de ciertos medicamentos como la warfarina (anticoagulante). Este tipo de interacciones con determinados fármacos se constata con otros zumos de frutas, como los jugos de pomelo o de manzana.

Componentes antiadherentes

Se considera que los ácidos de los arándanos acidifican la orina, un proceso que ocasiona el supuesto efecto antibacteriano. Sin embargo, los estudios no han encontrado que el consumo razonable de jugo de arándano o los comprimidos disminuyan pH de la orina. Desde 1980, se indaga en el mecanismo de algunos de sus componentes para inhibir la adhesión de las bacterias a la pared de la vejiga.

Una investigación examinó el efecto del zumo de arándano en la adhesión de Escherichia coli "in vitro", en un modelo animal y en un entorno clínico. Se descubrió que el jugo inhibe la adhesión del 75% de sus cepas "in vitro". En un ambiente clínico, los efectos antiadherentes de los componentes de los arándanos han sido también contrastados y confirmados a las pocas horas (entre una y tres) de ingerir el zumo.

No obstante, queda por establecer todavía la dosis mínima para conseguir el máximo beneficio sin efectos secundarios. Como contrapartida, los arándanos destacan por su alta concentración de ácido oxálico, una sustancia que deben evitar quienes tienen tendencia a formar cálculos renales de oxalato de calcio.

- Gonzalo (Madrid)

SI SE SUFRE UNA QUEMADURA SOLAR:

  • Tome una ducha fría o un baño o colocando pedazos de tela fríos y húmedos sobre la quemadura.
  • No utilice productos que contengan benzocaína o lidocaína. Éstos pueden causar alergias en algunas personas y empeorar la quemadura.
  • Si se presentan ampollas, los vendajes secos pueden ayudar a prevenir la infección.
  • Si la piel no presenta ampollas, se puede aplicar una crema humectante para aliviar la molestia. No use mantequilla, vaselina (Vaseline) ni otros productos a base de aceite. Pueden bloquear los poros y de esta manera el calor y el sudor no pueden escapar, lo cual puede provocar una infección.
  • Los medicamentos de venta libre, como el ibuprofeno o paracetamol, ayudan a aliviar el dolor causado por la quemadura. NO le dé ácido acetilsalicílico (aspirin) a los niños.
  • Las cremas de cortisona pueden ayudar a reducir la inflamación.
  • Se debe usar ropa holgada y de algodón.

 

PREVENCIÓN:

Es mejor prevenir una quemadura solar que tratarla. Las formas de prevenirla abarcan:

  • Use un protector solar de amplio espectro con factor de protección solar (FPS) de 30 o más. Este tipo de filtro solar protege tanto de los rayos UVA como de los rayos UVB.
  • Aplique una cantidad generosa de protector solar hasta cubrir completamente la piel expuesta. Vuelva a aplicar el protector cada dos horas o con la frecuencia que diga en la etiqueta.
  • Aplique protector después de nadar o sudar e incluso cuando está nublado.
  • Use un bálsamo para los labios con protector solar.
  • Use un sombrero y otras prendas protectoras. La ropa de color claro refleja el sol con más efectividad.
  • Permanezca lejos del sol durante las horas cuando los rayos son más fuertes entre las 10 a.m y las 4 p.m.
  • Use gafas de sol con protección contra la luz ultravioleta.