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¿PUEDO TOMARME LA MITAD?

Autor: Fraternidad-Muprespa Fecha: 19/04/2017

Por Emilia Roldán.

 Esta es una pregunta frecuente en la farmacia. Cuando el médico receta una dosis más baja de la disponible, a veces el paciente se plantea partir la que tiene, en vez de comprar la presentación correcta.

Esto no siempre es factible y en algunos casos puede perderse el efecto terapéutico deseado.  Para entenderlo vamos a ver los distintos tipos de comprimidos que pueden fabricarse:

1.Por un lado tendríamos los comprimidos no recubiertos. Dentro de esta categoría están:

  • Comprimidos no recubiertos: obtenidos por simple compresión. Están compuestos por el fármaco y los excipientes (diluyentes, aglutinantes, disgregantes, lubrificantes).
  • Comprimidos efervescentes: se obtienen por compresión del principio activo con sales efervescentes. Antes de tomarlos hay que disolverlos previamente en agua. Al entrar en contacto con el agua esas sales se disuelven y liberan el principio activo.
  • Comprimidos bucales: son comprimidos destinados a disolverse íntegramente en la boca, para ejercer una acción local sobre la mucosa o conseguir una mayor rapidez de absorción.

El hecho de partir estos comprimidos no supone en principio una alteración de su efectividad.

 

2.Y por otro lado tendríamos los comprimidos recubiertos, entre los cuales podemos diferenciar:

  • Comprimidos recubiertos o grageas: el recubrimiento sirve para proteger al fármaco de la humedad y del aire, así como para enmascarar sabores y olores desagradables. Este es el caso del Ibuprofeno y del Dexketoprofeno donde el recubrimiento enmascara su sabor amargo. Otro ejemplo son los comprimidos de Amoxi/Clavulánico que se recubren para proteger de la humedad al ácido clavulánico, ya que es sensible a la misma.
  • Comprimidos con cubierta gastrorresistente o entérica: Se emplean para proteger fármacos que se alteran por los jugos gástricos o para proteger a la mucosa gástrica de fármacos irritantes. Es el ejemplo del diclofenaco, omeprazol, esomeprazol…
  • Comprimidos de liberación controlada: están diseñados de forma que el principio activo se libere con un ritmo controlado y el efecto dure más tiempo.

 

En estos casos, al partir el comprimido estamos alterando sus propiedades y podemos perder el efecto deseado.  Así que, antes de partir un comprimido, tenemos que estar seguros de que no se trate de un comprimido recubierto, sobre todo de los últimos dos grupos mencionados. Y siempre en caso de duda, consulta al médico o farmacéutico.

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