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INMUNOTERAPIA

Autor:  FRATERNIDAD MUPRESPA

La inmunoterapia con vacunas alérgicas se presenta hoy en día como el único tratamiento disponible capaz de modificar el curso natural de la enfermedad alérgica.

Se trata del procedimiento médico consistente en la administración repetitiva y gradual de una sustancia alérgica a un paciente sensibilizado a ella, en cantidades crecientes y con la intención de lograr su tolerancia. Este proceso lleva a la reducción o eliminación de los síntomas que se presentan después de la exposición al alergeno. La inmunoterapia se viene utilizando con éxito desde los años 50 en el tratamiento de enfermedades alérgicas.

La inmunoterapia está indicada para aquellos casos de alergias continuadas en el tiempo y que no han respondido bien a los medicamentos de control, cuando las otras opciones de tratamiento disponibles no pueden ser tolerados por el paciente o cuando las reacciones son ocasionadas por alergenos difíciles de evitar. La inmunoterapia es admitida para el tratamiento de alergias producidas por venenos, pólenes, ácaros, epitelios de animales y hongos

En la actualidad existen diversas formas de administración: extractos inyectados, extractos ingeridos, gotas sub-linguales, gotas conjuntivales, y en forma de sprays nasales. Sin embargo, el método más efectivo son las inyecciones sub-cutáneas. Aunque este método resulta algo molesto para el paciente, tanto por la frecuencia de administración, como por el hecho de que ha de ser administrado en un centro médico con un tiempo de espera posterior como medida cautelar a una reacción grave; los demás métodos no han sido tan efectivos, e incluso algunos están aún en períodos de prueba.

La inmunoterapia siempre ha de ser prescrita por un médico especialista tras la realización una historia alergológica amplia que determinará la idoneidad de su aplicación así como los extractos alergénicos que han de administrarse en concentraciones variables. Habitualmente es una mezcla de los alergenos más relevantes en la inducción de la reacción alérgica de ésa persona. Requiere además controles posteriores de carácter semestral.

La inmunoterapia es administrada durante el periodo de iniciación, mediante inyecciones que pueden ser diarias, semanales o bisemanales. Una vez alcanzada la dosis óptima de mantenimiento, estas inyecciones se administrarán en intervalos de 30 a 60 días durante un periodo de tres a cinco años.

El principal efecto secundario del tratamiento con vacunas inyectadas es la posibilidad de reacciones. Es frecuente que muchos de los pacientes desarrollen inmediatamente después un hinchazón local o picor. Generalmente estas reacciones se controlan muy bien con antihistamínicos, y aplicación de hielo.

Sin embargo, se pueden dar también una serie de reacciones más graves, que en los casos más severos pueden llegar incluso a producir la muerte. Por ello se establece un tiempo obligatorio de espera de mínimo de treinta minutos en el centro médico tras la administración de la vacuna como medida de prevención ante una posible reacción más severa o choque anafiláctico

El Centro de Asma y Alergia del Dr. Subiza de Madrid señala que los síntomas de una reacción sistémica pueden incluir estornudos, descarga nasal acuosa, urticaria, hinchazón general, picor en los ojos, hinchazón de la garganta con dificultad para tragar ó respirar, silbidos en el pecho, mareos o pérdida del estado de conciencia. Cuando las reacciones son más severas, incluyen además hipotensión grave y baja del oxígeno sanguíneo y el cierre de la laringe.

Las inyecciones de los extractos alergénicos se aplican en concentraciones variables. Habitualmente es una mezcla de los alergenos más relevantes en la inducción de la reacción alérgica de ésa persona.

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