Para que un individuo adulto con un correcto funcionamiento del sistema renal, cardiaco y de la hipófisis, sufra hiperhidratación debe consumir más de siete litros de agua o líquidos diarios.
El tratamiento de la hiperhidratación depende de la causa de base. Sin embargo, independientemente de cuál sea ésta, se debe restringir el consumo de líquidos. Beber menos de un litro de líquido diario generalmente disminuye la hiperhidratación. Esta restricción de líquidos se debe realizar solamente bajo supervisión médica. La prescripción de diuréticos es también útil.




