Un consenso de sociedades científicas establece nuevas recomendaciones nutricionales basadas en la evidencia para el exceso de peso.
Los expertos han analizado los estudios publicados sobre la relación entre obesidad y aspectos tan variados como el tamaño de las raciones, el ambiente obesogénico, el efecto del desayuno, los aperitivos, algunos patrones alimentarios como la dieta mediterránea y las dietas vegetarianas, algunos alimentos (frutas y hortalizas, cereales integrales, azúcares, bebidas azucaradas, aceite de oliva, frutos secos, carne) y nutrientes como los hidratos de carbono y las tan famosas proteínas. Todo esto para la prevención del exceso de peso.
En el caso del tratamiento, se analiza la dieta hipocalórica equilibrada, dietas que modifican grasas frente a hidratos de carbono, dietas hiperproteicas, con sustitutos de comidas, dietas de muy bajo contenido calórico y la dieta mediterránea. Algunas de las principales recomendaciones prácticas para la prevención hacen referencia a la utilización de raciones de menor tamaño, limitar el consumo habitual de fast food y bebidas azucaradas, aumentar el consumo de fibra a partir de alimentos de origen vegetal y promover estrategias que hagan posible una disponibilidad y acceso fáciles a frutas y hortalizas.
Riesgo y prevención de sobrepeso y obesidad
Pese a que se insiste en el papel del desayuno en la prevención de la ganancia de peso, las investigaciones que estudian la relación entre la omisión del desayuno en adultos y el riesgo de sobrepeso y obesidad son controvertidas e inconsistentes. Por ello, el documento no incluye ninguna recomendación en relación a esta comida. También se llega a la misma conclusión si se analiza la influencia que puede tener la frecuencia de las comidas y la variación del peso corporal.
En el caso de la dieta mediterránea, aunque los resultados son poco consistentes y las recomendaciones son precavidas, los estudios apuntan hacia un posible papel de este patrón alimentario en la prevención del sobrepeso y la obesidad. En este caso, se incluye una recomendación débil, que los autores advierten que puede variar con futuras investigaciones: una mayor adherencia a la dieta mediterránea podría prevenir el sobrepeso, la obesidad y el aumento del perímetro abdominal.
Proteínas y pérdida de peso.
Muchas de las dietas de moda, denominadas también dietas milagro, se basan en modificaciones dietéticas muy alejadas de las recomendaciones de las guías clínicas. Esto obliga a las sociedades científicas y agencias sanitarias a revisar la literatura científica y a emitir documentos de posicionamiento en aspectos relacionados, entre otros, con el papel de las proteínas y las dietas hiperproteicas o proteinazas en la pérdida de peso. El consenso FESNAD-SEEDO es claro al respecto: las evidencias referidas al consumo de proteínas (tanto animal como vegetal) y su efecto en la variación de peso o en la prevención de exceso de peso son insuficientes para establecer recomendaciones.
Para algunos de los alimentos ricos en proteínas, como la carne, la evidencia y la recomendación es más fuerte: el elevado consumo de carne y procesados cárnicos (tal y como sucede en nuestro entorno) podría incrementar la ganancia de peso y el perímetro abdominal, por lo que se recomienda limitar las altas ingestas con el fin de evitarlo. Por último, en el caso de las dietas hiperproteicas, se reconoce que a largo plazo (más de 12 meses, objetivo del tratamiento de la obesidad) no suponen una mayor pérdida de peso que las dietas convencionales ricas en hidratos de carbono.




